viernes, 8 de mayo de 2009

LA FOTOGRAFÍA POST-MORTEM EN EL PERÚ (SIGLO XIX)

Jason Mori
Colaborador
Curador e investigador

Introducción

La imagen del cuerpo yaciente producto de la muerte es una practica muy antigua como el retrato mismo de la muerte. En la mayoría de los casos tenemos que la imagen de la muerte data de la época medieval y se la representa como un esqueleto a veces vestido otras veces sin ropas, pero siempre acompañado de una gran hoz con la cual se dice cortaba los nexos existentes con la vida. Esta imagen medieval era también sinónimo de guerra y de peste, la muerte montada sobre un caballo, que manifestaba similar estado de deterioro, o con un aspecto espectral, era la clásica imagen de la guerra, donde iba acompañaba de una gran trompeta, paseándose entre los cuerpos inertes dejados por las batallas.


Otra representación clásica medieval de la muerte fue su transfiguración en durante la época de la peste negra; se la representaba volando sobre la humanidad o posando en un risco ante los seres humanos yacientes o a punto de fallecer.


La pintura por entonces jugaba un papel determinante dentro de la representación grafica de estos personajes. La creación de la imprenta en 1481 por Gutemberg hizo que la imagen de la muerte se extendiera principalmente en la obras de corte religiosa como en la Biblia (especialmente en el libros del Apocalipsis), también encontró otras formas de representación en los textos médicos, donde se la ilustraba los casos de enfermedades graves; también encontró un espacio gráfico en las obras de carácter filosófico. Por otro lado, no se la desliga de la heráldica, donde juega un importante papel dentro de las diversas categorías existentes.
Una imagen clásica y representativa de nuestro arte virreynal lo constituye la escultura realizada por Baltazar Gavilán “la muerte”, que según tradición conocida, el autor murió de la impresión al ver el parecido que había logrado en relación al objeto de su escultura.

El acto del cuerpo yaciente producto de la muerte es representado desde la época paleolítica en las antiguas cavernas y en las diversas manifestaciones culturales prehistóricas. Los egipcios llegaron a considerar a sus momias como personas en tránsito entre esta vida y la muerte, las momias son pues unas de las primeras imágenes post mortem de la historia registrada.
Dentro de nuestra cultura juega mas la importancia de los sacrificios y el cuerpo mutilado del enemigo entregado como ofrenda al dios sol u otras entidades panteístas, así los sechines adornaron sus frontis de sus templos con las cabezas y parte de las vísceras de sus sacrificados, al igual que este centro militar-religioso en Casma (Ancash) en Lima norte, en Garagay, se representaba de igual modo a las cabezas sacrificadas y los guerreros con ellas. Siglos más tarde, bajo la influencia Chavin, otras culturas del periodo formativo temprano hicieron reflejar el carácter de sacrificio y muerte de los prisioneros, como lo muestran algunos vestigios dejados por la cultura Mochica. La culturas más tardías como son la “Inca” y “Chachapoya”, no solo rendían culto a sus muertos en sendas fiestas sino que construían templos para ser utilizados como tumbas reales; por otro lado, en las ilustraciones de Guaman Poma encontramos representadas las fiestas en honor a los muertos, durante el mes de noviembre. Sin olvidar que los aymaras levantaron para sus muertos monolíticas estructura que ahora conocemos como chulpas y en la amazonía, los habitantes del Gran Pajaten protegían a sus difuntos en sarcófagos llamados pichos o picudos.
LA FOTOGRAFÍA POST-MORTEM EN EL PERÚ (SIGLO XIX)


La fotografía post mortem en el Perú es una tradición social que se ha ido perdiendo con el transcurrir de los años, si nos remontamos a la historia del arte inicialmente el retrato post mortem era el precedente de esta actividad, uno muy conocido seria el de Santa Rosa de Lima fechado poco después de acontecido el suceso (1617) y realizado por el maestro Angelino Medoro. Posteriormente otros pintores buscaron plasmar en el lienzo el tema de la muerte. Grandes maestros como Merino o Lazo incluyen dentro de su trabajo pictográfico el hecho del cuerpo yaciente. Posteriormente acaecido la llegada del daguerrotipo por Maximiliano Danti en 1842, el retrato post mortem toma uso desde junio de 1844 cuando el Francés P. Daviette se anunciaba como «artista fotogénico recién llegado de París» el cual se encargaba en «Retratar los difuntos, como cuadros al óleo, etc.».
Pero por qué fotografiar a los difuntos, a los pequeños párvulos fenecidos?... la respuesta, observando el arte de muchos daguerrotipistas y posteriormente de los fotógrafos era el buscar la ultima imagen del ser querido, así las familias podían contar con una retrato de ese entrañable hijo o del padre. Para nuestra actualidad y producto de los medios de comunicación estas imágenes nos traerían un poco de repulsión y hasta miedo pero observando el conjunto nos puede llenar de paz y de fuerza de saber que se cuenta con la imagen de la persona que nos abandonó. Furnier, un reconocido fotógrafo de le época, comunicaba por entonces:

“Las familias que tengan la desgracia de perder algún deudo de quien deseen poseer un momento de esta naturaleza pueden lograrlo por medio del daguerrotipo, para cuyo efecto el profesor - Furnier -ofrece ejecutar el retrato en el mismo aposento mortuorio; como es costumbre en Europa en el día.”


Furnier”, El Comercio. N° 2036. Pág. 4. 27 de Marzo de 1846.


Es quizás por ello que muchos de los retratos están artísticamente arreglados. Si bien, tanto Courret como Castillo diseñaron un modelo un tanto simple para retratar a los difuntos (llegando a lo mas sencillo en el caso de Castillo, a excepción de la imagen de Rosa Cáceres y Meiggs muertos) Dubreuil en cambio es mas artístico, el trabajo en estudio de finales del ochocientos es notable y conmovedor. El retrato de niños y de bebés era mas común por entonces, recordemos que nuestra medicina como en general en todo el mundo para el siglo XIX no estaba lo suficientemente avanzada para evitar hechos lamentables por ello los mas afectados eran los párvulos que no teniendo mayores esperanzas de vida al nacer en Lima, se entregaban a la muerte; entonces, muchos padres a entrar en luto y a comunicar el hecho a los parientes mas cercanos; en estos momentos es que se procedía a retratar al pequeño, por lo general muchos fotógrafos o daguerrotipistas ofrecían retratar al muerto en su lecho, es decir en su hogar pero al parecer, por las fotografías presentadas en esta exposición, muchos eran llevados al estudio, posiblemente para que pudieran ser arreglados e inclusos maquillados para las tomas.



No cabe la posibilidad que para aquellas familias que contasen con el dinero suficiente para un retrato al colodión, alquilasen algún traje especial que los mismos estudios fotográficos ofrecían. El difunto, en este caso bebés y niños, era retratado desde diversos ángulos, llama mucho la atención que los infantes sean retratados con los ojos abiertos, esto puede ser fácil de entender si buscamos la posibilidad de relacionar el hecho con las costumbres del interior del país, de velar y enterrar a los niños con los ojos abiertos cuando no habían sido bautizados y de tal forma que pudiesen ver la gloria del Señor.
Indagando en los archivos podríamos decir en que momento la imagen del individuo fallecido dejó de ser una imagen bella y privada para convertirse en una imagen pública y comercial. En el año 1863 tras meses de penosa enfermedad fallecía el presidente de la república de entonces Don Miguel de San Román y a las pocos horas de ocurrido el hecho es retratado en su lecho de muerte por Maunoury, quién realizó 2 tomas (al menos hasta el momento son las más conocidas), en una de ellas es mostrado de perfil, imagen que aparece luego en la obra Corona fúnebre del Excmo. Sr. Gran Mariscal Don Miguel San Román, Presidente de la Republica, muerto en la Villa de Chorrillos el 3 de abril de 1863 (Lima: Imprenta del «Mercurio», 1863. 94p.); estas fotos post-mortem fueron posteriormente comercializadas por Maunoury, declarando que su estudio era el único «...en tener las imágenes de dicho personaje».




Este es el punto de partida para entender como un acto privado se convertía en figura pública y motivo de comercio entre las personas , a lo cual contribuyo en gran medida el formato de Tarjeta de Visita o «Carte de Visite» el cual democratizo la imagen fotográfica.


Hablar de la fotografía Post Mortem es referirnos al «Memento Mori», palabra latina que quiere decir «Recuérdame al morir» y está relacionado no solo con el retrato fotográfico, como lo señala Dan Meinwald, sino también con el sitio de muerte, el cuerpo, la guerra, el entierro, el cementerio y la vida futura.


Cabe resaltar que dentro de la literatura existente sobre el tema hay muy pocos tratados que lo aborden; siendo una de las principales fuentes para este montaje, el trabajo de Keith Mc Elroy, quien al igual que nosotros, basa sus estudios en las publicaciones periódicas de entonces, el diario El Comercio principalmente, y en las fotografías o daguerrotipos que se encuentren. En la web si podemos encontrar material sobre el tema y en especial sobre el «Memento Mori» a nivel internacional, las galerías virtuales con retratos de fenecidos abarcan varios sitios. En esta muestra también hemos incluido un porcelanotipo, ejemplar bastante raro dentro de los diversos soportes con que contó la fotografía




EN LA MUERTE

De la niñita Adela Mitchell y Perla
(A sus padres)
¡Ay, el mayor dolor de los dolores

no es recordar los días de ventura

en medio de la mísera amargura,

como lo dijo Dante.

no; que el mayor dolor de los

dolores

es contemplar la pálida hermosura

de la hija idolatrada,

emblema del amor y la ternura

presa del estertor de la agonía

y ver como se extingue su mirada

que ayer nos sonreía

lánguida, vaga, incierta:

¡tocar sus manos y sentirla fría!

¡besar su rostro y encontrarla muerta!

Luis Benjamín Cisneros. Lima, 1899.

miércoles, 6 de mayo de 2009

AQUELLOS DIVINOS DOLORES

Entrevista a Dolores Delirio
Jorge Mateo
Comunicador social
Investigador
Esta entrevista se publicó originalmente en la revista "Alerta" Nº1, abrilde 2009. ¡Búscala y apoya a la escena rockera local!


Entre aromas a pasta y luces de velas, Dolores Delirio, una de las bandas más sólidas de nuestra escena, ofreció un íntimo concierto el pasado 15 de enero en una pizzería barranquina, iniciando así su agenda 2009.
Previamente, conversamos con los miembros de la banda.

Jorge: El 2008 ha sido bastante interesante para Dolores

José Inoñán: Claro, con el lanzamiento del nuevo disco empezamos una nueva etapa.

Lucho Sanguinetti: Regresar a los estudios, estrenar nuevo cantante y otra vez convocar a la gente. Ha sido un año de tienda para un grupo que no está precisamente de moda y que se ha logrado mantener.

Josué Vásquez: Para bien o para mal, la banda siempre ha sido catalogada como atemporal. Se puede decir que siempre hemos estado nadando contra la corriente y eso ha hecho que finalmente hayamos creado nuestro propio espacio.
J: ¿Qué se siente que la Rolling Stone los haya catalogado como los “príncipes del underground peruano”?
(risas) JV: Es un cliché bastante curioso. Al margen de cómo se llegó a poner ese rótulo, la gente es la que tiene la percepción final y dirá “La RS cataloga a esta banda como la realeza del underground cholo”.

LS: De hecho, cualquier músico quisiera salir en algún momento en la RS porque es una revista ícono.

J: “Plástico Divino”, tiene un título provocador que exalta lo superfluo de la sociedad de consumo…
LS: Suena glamoroso, como que golpea un poco a la gente punkeke…

JV: …o a los que ya nos venían siguiendo hace tiempo porque la primera percepción es ¿dónde están las letras profundas, las que me conmueven?

LS: Tiene un contrasentido porque, a diferencia de los títulos de los anteriores discos, sería el menos banal. En su contexto (el track “Metrópolis”), corresponde a un mundo hecho de tarjetas de crédito y superficialidad; me deshumanicé completamente o me humanicé de tal manera que ya no soy quien debería ser.

J: Ahora sus rostros aparecen en la carátula del CD, ¿esto obedece a una evolución mediática de la banda?
Juan Carlos Anchante: DD siempre ha sido un grupo de cuatro y eso es lo que queríamos mostrar en esta nueva placa.

JI: No solamente aparecen las caras, sino también los créditos pues en un momento pecamos de ser muy idealistas en nombre de la química de la banda.

J: ¿Qué tanto pesa la labor de José en esta producción?
I: En realidad, recién se conoce mi labor. Siempre ha sido mi chamba la producción; he estado detrás del sonido, hacía las pre-mezclas y con Jeffrey (Parra) veíamos qué sonido le poníamos.

J: ¿Y la figura de Jeffrey?
JI: Él es y seguirá siendo un integrante de la banda.

JV: En algún momento se constituyó como el eje creativo y anímico de la banda. Él marcó la pauta de adónde tenía que dirigirse la banda. Es más, en algún momento manifestó “ya no quiero tocar guitarra, quiero tocar teclados, sintetizadores, quiero expandir mi sonido”.

JCA: Eso es lo que mucha gente no sabe, por eso nos han crucificado cuando nos ponemos a hacer electrónica.


J: ¿El público más antiguo de la banda ha terminado aceptando a Lucho?
LS: No me he puesto a analizarlo, pero yo creo que sí; fue menos tedioso el paso de cambio de cantante.

JCA: El público de DD es muy apasionado. Lo comprendo a Lucho porque a mí también me tocó pasar por lo mismo. No es que automáticamente la gente dijera “mira el nuevo guitarrista, que bacán”. Hay un proceso de aceptación del público.

J: DD es seguramente el grupo peruano que más veces se ha despedido y reunido, ¿hasta cuándo durará este viaje?
JV: Para muchos, han sido miles de despedidas porque cuando decidimos poner fin al grupo ya teníamos pactados como 5 ó 6 conciertos. Al enterarse los empresarios que ahí nomás quedábamos, empezaron con eso de “el último concierto de DD”, que llegó a cansar a muchos.

J: ¿Algo más que quieran agregar ?
JV: En abril cumplimos 15 años.

LS: Vamos a celebrarlo con chambelán (risas). Visiten doloresdelirio.com y el myspace.com/bandadoloresdelirio que es más vacilón.